Martina es profesora y se resiste a tener que comunicarse con las personas a través de una pantalla, algo que se está poniendo muy de moda en la España de los noventa. Los chats atraen a todo el mundo, pero, sin duda, comienzan a ser una gran fuente de problemas. Y justo eso es lo que se encuentra Martina cuando, animada por unos amigos, acepta que entre en su casa, en su salón y en su vida su primer ordenador. Chats, amigos, risas, noches interminables de diversión... Todo se vuelve idílico cuando una persona de ese nuevo mundo, a quien ni ha visto nunca ni conoce, llama su atención, y su sola presencia a través de la pantalla la atrae cada vez más. Sin embargo, de pronto alguien la persigue y acosa, y empieza a tener miedo, sobre todo porque no tiene manera de averiguar si pertenece a la vida real o a la virtual.
Martina es una chica que vive con su adorable perro y que adora pasar tiempo con su mejor amiga, María. No mantiene ninguna relación de pareja en la actualidad, pues pasó por una muy mala experiencia años atrás de la cual todavía no se ha recuperado. Es por ello que se niega a conocer a ningún chico.
Ahora que todos sus amigos están empezando a manejarse por la red, ella comienza a pensar en la posibilidad de comprarse un ordenador pues, aunque siempre se ha mostrado reticente a ello, comienza a ser consciente de que es la manera en la que la gente se comunicará en el futuro.
Finalmente dará el paso y será así cómo lleguen a su vida nuevas personas que muy pronto cruzarán la distancia y pasarán de ser seres detrás de una pantalla a formar parte de su día a día. Se comunicará, de este modo, con sus mejores amigos, con gente a la que acaba de conocer y también con algún compañero del colegio en el que da clase. Pero todo este nuevo descubrimiento se verá enturbiado cuando empiece a recibir notas anónimas que suenan a amenaza.
Martina es un personaje que no ha estado nada mal pero tampoco puedo decir que sea mi protagonista favorita de Megan Maxwell. Es una chica muy responsable, muy madura, que tiene muy claras sus prioridades. Para ella son importantísimos sus amigos, especialmente María, quién es como una hermana para ella. También tendrá que ejercer una protección constante sobre su hermana de sangre Julia, quién es una cabeza loca y le dará más de un disgusto. Pero, para lo que no tiene espacio, sin lugar a dudas, es para el amor. Tiempo atrás ha descubierto que el amor implica sufrimiento y es por ello que no quiere, de ninguna de las maneras, que entre en su vida.
El libro está repleto de personajes y es por ello que resulta una lectura muy dinámica. Nos encontraremos personajes fascinantes tales como su gran amiga María, quién es una locuela adorable que estará a su lado en todo momento, Julia, quién, pese a ser una chica muy inmadura tiene un corazón enorme, pasando por Enrique, un compañero del colegio que siente algo más que amistad por Martina o Asier, el chico que llegará a la vida de ella para ponerla patas arriba.
Como todos los libros de Megan Maxwell, el amor será parte esencial de la trama pero, en esta ocasión, nos encontraremos con un thriller romántico, lo que hará que la parte de misterio goce de un papel muy importante. Yo tengo que decir que el romance no me ha convencido, no ha sido una historia en la que haya visto química, ni amor y, de hecho, estuve durante todo el libro esperando a que la protagonista decidiese cambiar su destino por completo, conociese a alguien realmente interesante y dejase completamente de lado al chico que le estaba haciendo sentir cosas especiales. Por supuesto, si queréis saber si esto finalmente sucede o no deberéis leer el libro.
En cambio, la parte de misterio me ha encantado. Son muchos los personajes que componen el libro, por lo que el abanico de sospechosos es amplio. Martina recibe extrañas cartas de alguien que le dice estar enamorado de ella pero, pronto nos daremos cuenta de que detrás de esas notas no puede haber una buena intención. Llegaremos a sospechar de todos los personajes y no os niego que tuve la tentación en más de una ocasión de mirar las páginas del final porque ya no podía esperar más para saber quién era el que tanto daño pretendía hacerle a Martina. Por suerte, pude contenerme. Aún así, tenía mis favoritos para que fueran los responsables de las notas porque eran personajes que no me gustaban y estaba deseando sacármelos de en medio.
El libro no está narrado en un tiempo actual, si no que nos trasladará a los años noventa. Para mí, que rondo la treintena, no ha sido nada extraño regresar a esa época y de hecho me ha gustado pero, para gente más joven, seguramente le resultará increíble ver cómo nos hemos ido metiendo en esta era tecnológica. Aunque yo, en cierta medida, la he vivido, también me he sentido un poco extraña viendo cómo fue naciendo todo lo que tenemos hoy.
Claramente, no ha sido mi mejor lectura de Megan Maxwell, pero sí una de las más distintas que he leído de la autora. He visto una protagonista bastante distinta de lo habitual, no se centra tanto en el amor como de costumbre y aporta esa dosis de misterio por lo que, en ese sentido, me ha gustado. Por lo demás, es un libro que me ha entretenido, sin más, y que tampoco me ha aportado gran cosa por lo que sí, lo recomiendo pero no para iniciarse con la autora porque creo que no muestra la esencia de Megan Maxwell en todo su esplendor.
En definitiva, ¿Quién eres? es un libro que me ha gustado ya que la trama de misterio me ha abducido por completo y es una historia que se deja leer muy bien pero me ha fallado un poco en la parte romántica, la cual no me ha llegado a convencer.