Editorial: Esencia
Nº de páginas: 320
Precio: 14´90€
Tomo: Autoconclusivo
¡Marta necesita un trasplante de vida! El divorcio, el cierre de su empresa y el cambio de piso la tienen taquicárdica perdida. Por eso, en cuanto su hermana le asegura que ha encontrado el apartamento ideal, Marta le pide que firme el contrato de alquiler sin pensarlo. Sin embargo, pronto se dará cuenta de que no es oro todo lo que reluce.
¡Nico necesita que le extirpen el corazón! Justo cuando pensaba que tenía la vida encarrilada y que le esperaban largos años de felicidad familiar por delante, la madre de sus hijas decide dar un volantazo a su existencia sin importarle dejar a Nico en siniestro total. Para colmo, la crisis le ha llevado a ganarse la vida haciendo inspecciones técnicas de edificios, a pesar de que es arquitecto.
Cuando Marta recibe la visita de Nico, los dos están tan frustrados que la inspección casi acaba en urgencias. Todo el mundo menos ellos se da cuenta de que el fuego que aviva sus discusiones no es más que deseo.
Opinión personal:
Lara Smirnov tenía todas las papeletas para convertirse en una de mis autoras favoritas. Cuando leí El golfo de Cádiz y la estrecha de Gibraltar me reí sin parar con ese libro y supe que, tan pronto como publicase algo más, iría corriendo a leerlo. Esperé la publicación de esta historia como agua de mayo y desde ya os digo que no fue lo que esperaba.
Marta acaba de mudarse con sus dos hijos después de su divorcio. Tiene que empezar totalmente de cero. Nueva casa, nuevo trabajo, nueva vida. Nico se encuentra en una situación similar. También acaba de divorciarse y no tiene la suerte de poder disfrutar de sus dos hijas porque su exmujer apenas le permite verlas.
Nico se encuentra en una situación de verdadero estrés ya que, sumado a su complicada situación familiar, tiene que adaptarse a un trabajo como inspector de viviendas que no le convence. Su verdadera profesión y pasión es la arquitectura pero la crisis le ha conducido a esa situación y no le queda otra que aceptar su nuevo destino.
Todo esto hace que cuando Nico y Marta se cruzan por primera vez salten chispas, tanto porque los dos se sienten irremediablemente atraídos como porque ambos gozan de un humor de perros. La profesión de Nico no hace si no enturbiar la paz de Marta y esto hace que sus encuentros no sean deseados a partes iguales.
Marta es un personaje que no ha estado mal pero tampoco me ha transmitido demasiado. Me ha gustado su condición de madraza, porque antepone a sus hijos a todo lo demás. Es trabajadora, responsable y, tras su divorcio, no ha conseguido encontrar a ningún hombre que la mime y le haga sentirse deseada. Me ha gustado de ella también que no tiene miedo a dejarse llevar, no es la típica remilgada que está poniendo pegas todo el rato. Sin embargo, algo que no me ha gustado de ella es que es demasiado irascible y está continuamente enfadándose por tonterías que no vienen al caso.
Nico es un personaje que me ha gustado bastante hacia el final del libro pero que he detestado al principio. Está completamente desquiciado y tiene problemas para controlar la ira debido a toda la tensión que le ha supuesto el divorcio. Su comportamiento me ha parecido terrible en muchas ocasiones porque es un auténtico grosero al que no le importa llevarse por delante a los demás. Por suerte esto cambia a medida que avanza la trama y conoceremos a un Nico totalmente distinto.
La historia de amor de los protagonistas no me ha llegado a convencer. Todo comienza de una forma muy intensa y he tenido la sensación de que poco a poco va perdiendo fuelle. Hay un momento del libro en el que parece que en cierta medida desaparecen del plano principal y eso es algo que me ha hecho desconectar bastante de la historia. En realidad no se nos permite disfrutar demasiado de ella porque es como si todo sucediese demasiado rápido y apenas se nos permitiese ver nacer la historia de amor.
Un detalle que me ha molestado mucho y es al que me refería anteriormente diciendo que es como si los protagonistas quedaran en un determinado momento en un segundo plano es porque goza de demasiado protagonismo la hermana de Marta, Allegra. Nos adentraremos de lleno en la historia de amor de esta chica con Koldo, un chico vasco con una historia de fondo bastante interesante pero lo que es la relación entre ellos tampoco ha llegado a convencerme y eso hizo que, durante los capítulos que protagonizan ambos perdiese el interés por el libro. Creo que su protagonismo es excesivo porque, como os decía, hay momentos en los que eclipsan por completo la historia de Marta y Nico y parecen ellos los verdaderos protagonistas.
Por si esto fuera poco, de un momento a otro la historia de Allegra deja de tener continuidad y se nos invita al final del libro a leerla en formato digital. Esto es algo que a mí no me ha agradado porque yo apenas leo en ese formato, no me acostumbro a él y no me parece justo que si se nos mete de lleno en una historia que ocupa una parte importante del libro se nos deje con la incógnita de ese modo y solamente podamos conocer el destino de Allegra si nos hacemos con ese otro libro. Por mi parte y debido a que en principio solamente estará en formato digital no creo que lo lea.
Como veis, es un libro que, aunque me ha resultado entretenido en su mayor parte, no he disfrutado todo lo que esperaba. Sé que si la autora fuera otra igual podría verlo con otros ojos pero después de dejar el listón tan alto con El golfo de Cádiz y la estrecha de Gibraltar me esperaba algo totalmente distinto y me ha costado reconocer a la autora que descubrí en ese libro en esta otra historia.
En definitiva, Quiero una boda a lo mamma mia es un libro que no ha estado mal pero no ha conseguido cubrir mis expectativas debido a una historia de amor que apenas vemos nacer y un protagonismo excesivo de los personajes secundarios que eclipsa a los protagonistas.
Gracias a la editorial por el envío del ejemplar.












