Un día precioso en Newport, Rhode Island, Phoebe Stone llega sola al majestuoso hotel Cornwall Inn, lleva puesto su vestido verde esmeralda, sus tacones dorados y no trae consigo ningún equipaje. Todos en el vestíbulo piensan inmediatamente que es una invitada más a la boda, pero en realidad es la única huésped que no está allí para ese evento. Phoebe ha ido al hotel porque durante años soñó con compartir ese viaje con su marido, pero ahora está sola, tocando fondo y decidida a darse un último homenaje por todo lo alto.
Mientras tanto, la novia ha previsto cada detalle y cada posible desastre que pudiera depararle este fin de semana, excepto una cosa: Phoebe y el plan de Phoebe. Sin embargo, contra todo pronóstico, las dos mujeres se ven dispuestas a compartir sus secretos más íntimos desde el mismo instante en que se conocen.
Phoebe siente que su vida se ha desmoronado por completo. Un cúmulo de cosas han hecho que sienta que ya no tiene futuro y, por lo tanto, decide quitarse la vida. Pero, para ello, opta por darse un último homenaje y pasar sus últimas horas en la habitación de un hotel lujoso dándose unos cuantos caprichitos.
Al poco de llegar, Phoebe empezará a ser consciente de que es la única extraña del hotel, pues todos los demás huéspedes pertenecen al grupo de invitados de la boda que se va a celebrar la próxima semana y que van a pasar unos días conviviendo.
Cuando ya a Phoebe se le acerca su final, coincidirá con Lila, la novia. Phoebe no dudará en contarle sus intenciones y Lila se escandalizará por el hecho de que la muerte de una mujer vaya a ser noticia durante la semana de su boda, una boda que le ha costado mucho dinero y planificación para que salga perfecta. Pero Lila y Phoebe empezarán a congeniar, y sus conversaciones se convertirán en parte esencial de la novela.
Por lo demás, he adorado a todos y cada uno de los personajes de este libro. Gary, el novio, me ha parecido absolutamente maravilloso, siempre tan generoso y protector. Marla, la hermana de este, puede enervar a cualquiera porque le pone la puntillita a absolutamente todo, pero os aseguro que me ha encantado como personaje. Juicy, que no os desvelaré quién es, también me ha maravillado. Y es que, si algo tiene este libro, son buenos personajes.
Me ha encantado todo lo que nos cuenta este libro porque nunca sabes por dónde van a ir los tiros. Se trata, más que nada, de un viaje junto a la protagonista, un viaje de autodescubrimiento y de reflexión, en el cual tendrá que ver todo lo que hay a su alrededor para que empiece a ser consciente de todo. Tengamos en cuenta que se trata de una mujer que ha perdido toda esperanza, a la cual ya nada le ilusiona, y que no sabe cómo afrontar una vida con tantos cambios.
Para mí, unos de los elementos clave de la historia será la amistad entre Lila y Phoebe, las cuales no pueden ser más diferentes pero, a la vez, se entienden a la perfección. Phoebe es justo lo que Lila necesitaba en un momento clave de su vida, y Lila es justo lo que Phoebe necesitaba en el momento final de la suya. Pero, además de para la amistad, también habrá espacio para las relaciones familiares y para el amor.
Se trata de un libro de unas 460 páginas que a mí me duró un par de días. Vale que fueron días en los que también disponía de bastante tiempo, pero es que me lo ventilé en nada porque me encantó. No está dividido en capítulos, si no en los diferentes días que conforman la boda de Lila. Estos pueden ser un pelín largos, pero la historia me atrapó de tal modo que ni siquiera fui consciente de ello.
Esta es mi primera experiencia con la autora y espero que no sea la última. De verdad que me ha encantado cómo escribe, con sus profundas reflexiones y su análisis de la cotidianeidad. Creo que consigue transmitir muy bien los sentimientos de sus personajes y es la primera novela en mucho tiempo que me hace llorar de verdad. No es que el drama sea la tónica general de la historia, pero hay cierta situación con la que he logrado empatizar muy bien y cada vez que se tocaba ese tema yo no podía dejar de llorar.
Por lo tanto, si tenéis ocasión de leerlo, yo os recomiendo que lo hagáis, pues se ha convertido en mi mejor lectura en lo que va de año. Si lo he disfrutado así en pleno bloqueo lector (o llamémoslo más bien desencanto lector, porque leer estaba leyendo), no me quiero imaginar lo mucho que podría disfrutarlo en condiciones normales. Es esa clase de historia que no olvidas por mucho que pase el tiempo.
En definitiva, No estás en la lista ha sido de mis mejores lecturas de los últimos meses, pues cuenta con un elenco de personajes absolutamente maravilloso y esconde una historia que es un canto a la esperanza y que os dejará a todos con el corazón calentito.
























