Natalie Heller Mills es la perfecta mujer americana tradicional: esposa, madre de seis hijos y reina de las redes sociales, donde millones de seguidores consumen fascinados su idílica vida de "tradwife" al estilo pionero en un rancho de encanto rústico. Detrás de las cámaras, sin embargo, hay niñeras, productores, electrodomésticos industriales y un marido heredero de una poderosa dinastía política. Pero a Natalie no le importa mientras su imperio siga creciendo y las "Mujeres Enfadadas" sigan odiándola desde la distancia.
Hasta que una mañana despierta en una realidad que no reconoce. Su casa, su marido y sus hijos están ahí, pero todo es distinto: no hay electricidad, la cocina se calienta con leña, los niños están sucios y su marido, antes inútil, es ahora un granjero competente. En la puerta, una fecha tallada: 1855. Ayer posaba tarros de mermelada para Instagram; hoy arrastra leña y lava ropa a mano hasta hacerse sangre. ¿Se ha convertido en la protagonista involuntaria de un despiadado reality show? ¿Ha viajado en el tiempo? ¿Está Dios poniéndola a prueba? ¿Satanás? Cuando se hace una brutal herida en el bosque, comprende dos cosas: esta no es la vida que tenía y debe encontrar la manera de escapar.
viernes, 10 de julio de 2026
Reseña Yesteryear- Caro Claire Burke
Editorial: AdN
Nº de páginas: 488
Precio: 21´95€
Tomo: Autoconclusivo
Opinión personal:
La primera vez que vi este libro, creí que iba a ser de esa clase de lecturas que me terminan atrapando por completo así que, aunque en un principio dudé si comprarlo o no, terminé haciéndolo. Y tantas ganas le tenía que tardé tres o cuatro días en ponerme con él, y eso que ya sabéis que soy impaciente a la hora de comprar libros, pero no tanto a la hora de leerlos.
Natalie es una mujer muy conservadora, una tradwife de las que tan de moda han estado en los últimos tiempos. Para los que no sepáis a qué se refiere ese término, os aclaro que se refiere a mujeres que han optado por anclarse en los roles tradicionales y dedicarse únicamente al cuidado del hogar, de sus hijos y de su marido. Además, se trata, por lo general, de mujeres muy jóvenes.
Pues bien esta es la situación de Natalie. Se ha casado en su época universitaria con Caleb, un hombre que no es demasiado espabilado y que pertenece a una familia muy pudiente perteneciente al mundo de la política. Al poco de casarse, Natalie se meterá de lleno en el mundo de la maternidad, pero las cosas no van como ella desea, pues Caleb parece no encontrar su lugar en el mundo y ni tan siquiera trabaja.
Natalie encuentra un filón en el mundo de las redes sociales y, en poco tiempo, su comunidad empieza a crecer a un ritmo acelerado. Pese a que sus seguidores ven a una mujer completamente implicada en la crianza con una vida idílica en la granja que ha comprado y con un marido perfecto, la realidad de su casa no podría ser más distinta. Y, en medio de su despotismo y de sus aires de superioridad, de pronto, un día despierta y se encuentra en un siglo anterior, lejos de esas comodidades a las que estaba acostumbrada y teniendo que vivir la vida de una mujer sin derechos y completamente entregada al trabajo del hogar.
Natalie es una protagonista que, como personaje, me ha parecido brutal. Ahora, como ser humano, me ha parecido un asco. Creo que resulta de lo más interesante porque es una mujer increíblemente hipócrita, egoísta, demostrando continuamente que solo piensa en ella y no le importa absolutamente nadie más. Ni sus hijos, ni su hermana, ni su madre ni su marido. Nadie. Además, es una déspota, pues aprovecha su situación de superioridad económica para tratar a los demás con desprecio y, a menudo, envolverlo con una falsa sonrisa. Me ha dado muchísima rabia la manera en la que finge desvivirse por sus hijos cuando en realidad no le importa absolutamente nada lo que pase con ellos, solo que le produzcan dinero.
El libro cuenta con una cantidad considerable de personajes. Me ha gustado mucho Clementine, su hija mayor, quién manifiesta en más de una ocasión su deseo de no ser grabada. Caleb, el marido de Natalie, es un pelele, un hombre que no sirve para absolutamente nada, completamente desapegado de su familia y sin inquietudes. Aunque la mayoría de ellos no tendrán mucho peso, me ha gustado el personal doméstico ya que son los únicos que parecen tener un poco de cordura.
El libro consiste en su mayor parte en una crítica social al mundo de las redes sociales y a la hipocresía que reflejan. Familias y vidas perfectas que muchas veces no muestran en absoluto la verdad. Me ha gustado mucho cómo se refleja todo esto, hasta el punto de que la protagonista considera que la gente que la critica no son más que mujeres envidiosas cuando la realidad es que muchas de esas críticas son de lo más acertadas. Y es que eso es algo muy extendido en el mundo de las redes sociales a día de hoy, pues cuando reciben algún comentario negativo siempre lo achacan a la envidia cuando mucha gente solamente está tratando de dar una opinión que, siempre que sea desde la educación y el respeto, no debería molestar a nadie.
Lo que sí no me ha convencido del todo es que esperaba que esa parte que transcurre en el pasado tuviese un peso mucho mayor, pero lo cierto es que no es así. Prácticamente todo el libro consiste en saltos en el tiempo en los cuales se nos va explicando, en su mayor medida, la manera en la que Natalie consigue triunfar en las redes sociales, cómo ha conocido a Caleb, los inicios de su relación... también es verdad que esa parte me ha resultado mucho más interesante que aquella en la cual tiene que vivir como una mujer del pasado, pero esperaba mucha más repercusión de esos tiempos complicados de los cuales la protagonista desea escapar puesto que no reconoce a sus hijos ni nada de su alrededor.
Se trata de un libro de unas 480 páginas que se leen bastante rápido. Los capítulos no son largos y el libro está dividido en diferentes partes, contando incluso con un epílogo que nos trasladará a cinco años después. Pese a la rapidez con la que lo he leído, reconozco que ha habido momentos en que la lectura se me ha hecho bastante cuesta arriba y he llegado a aburrirme en alguna que otra ocasión.
En cuanto al desenlace, tampoco ha sido lo que esperaba. Me ha sorprendido mucho, sí, porque no es para nada lo que hubiera esperado, pero me dejó muy confusa y, cuando por fin comprendí lo que estaba pasando, no quedé del todo satisfecha. Eso sí, al menos ese final ha conseguido dejarme pensando y haciendo encajar las piezas que me faltaban.
Por lo tanto, es un libro que está bien principalmente por esa parte de crítica social, pero reconozco que yo esperaba otra cosa y no me ha parecido la gran maravilla. Se deja leer, sí, pero creo que resulta denso llegada cierta parte y me ha faltado algo que me atrapara de verdad. Lamentablemente, también he sentido que no he logrado conectar del todo con la pluma de la autora.
En definitiva, Yesteryear es un libro que os recomiendo por su parte de crítica social porque os causará indignación, enfado y todos los sentimientos negativos que os podáis imaginar, pero que a mí no ha llegado a conquistarme del todo puesto que me he aburrido en algún momento.
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