Editorial: Suma de letras
Nº de páginas: 552
Precio: 17´08€
Tomo: 1/3
Cuando la neoyorquina Rachel Chu acepta pasar el verano en Singapur con su novio, Nicholas Young, imagina un hogar familiar humilde y tiempo a solas con el hombre con el que espera casarse. Pero Nick ha olvidado facilitar ciertos detalles a su novia. En primer lugar, que la casa en la que creció parece un palacio; segundo, que está más acostumbrado a viajar en aviones privados que en coche; tercero, que, aparentemente, es el hombre soltero más codiciado del país.
Y, tan pronto como aterriza de su brazo, Rachel se da cuenta de que en ese mundo de riqueza inimaginable sus vacaciones acaban de convertirse en una delirante carrera de obstáculos.
Opinión personal:
Pocas veces la literatura que llega a España nos deleita con protagonistas con orígenes asiáticos. Por lo que pude ver en la sinopsis, este es uno de los pocos casos en que sí pero esa no fue mi única motivación para leer el libro, si no también mis ansias por meterme de lleno en su alta sociedad.
Rachel y Nick son pareja desde hace dos años. Aunque su relación es estable, todavía no existe un compromiso firme entre ellos para pasar el resto de sus vidas juntos. No por ello deja Rachel de sentirse extrañada por el hecho de que Nick todavía no le haya presentado a su familia, cuando él ya conoce a la suya. Puede que también influya que vivan en continentes diferentes pero también puede ser que haya un motivo oscuro detrás.
Cuando Nick propone a Rachel viajar a Singapur para acudir a una boda y conocer a su familia, la chica no puede evitar alegrarse porque lo ve como una forma de avanzar en su relación pero lo que no se espera es que está siendo conducida a un mundo de lujo y clasismo en el cual ella tal vez no tenga cabida.
Y será así como entren en escena otros personajes muy potentes que me han encantado. Es el caso de Astrid, una prima de Nick que ha vivido siempre entre algodones y que ve cómo su matrimonio se tambalea. Y no sucedería nada en un país como el nuestro pero sí en una familia en la cual las apariencias son tan importantes y en la cual no será nunca bienvenido nadie que no pertenezca a su misma clase social.
Rachel es un personaje que me ha encantado porque no se deja cautivar por el fascinante mundo que se presenta ante sus ojos. Ella es consciente de que ese lujo no esconde más que una triste frialdad en la que todo se basa en lo económico y que esa gente, pese a disponer de mucho dinero, carece de unos valores que a ella sí le han inculcado. Me ha gustado de ella que sea una mujer independiente, con carácter y con personalidad propia.
Nick también me ha gustado mucho porque, pese a haberse criado en un ambiente de lujo, él trata de salir adelante por sí mismo, muy alejado de todo eso y dando más importancia a las relaciones personales que al dinero. Odia tanto ese mundo de superficialidad que por momentos parece hasta sentirse abochornado por ello y no lo ve como algo de lo que pueda presumir porque es consciente de que su familia es demasiado especial. Me ha encantado su independencia, su forma de crear una nueva vida partiendo prácticamente de cero y es que parece mentira que el Nick al que nosotros conocemos pertenezca a un mundo así.
Tal y como os decía antes, ha habido algún que otro personaje secundario que me ha fascinado. Y os hablo concretamente de Astrid. Creo que ella es uno de los motivos por los cuales este libro merece la pena y es que su historia me ha encantado y me ha tenido intrigada en todo momento. Esta trama ayuda muchísimo a aligerar la historia y a descargar un poco el peso que soporta la historia de Nick y Rachel, por lo que me parece muy acertado haberla incluido.
El libro está compuesto por tres partes, en función de los diferentes momentos que tienen lugar en la aventura de los protagonistas. Es un libro grueso, de más de quinientas páginas y en algún que otro momento he tenido la sensación de que le costaba avanzar a la historia pero aún así se deja leer muy bien y, además de estar compuesto por una historia de lo más interesante, te permite echarte unas risas.
Y si algo me ha fascinado de este libro es la ambientación. Ya os decía al principio de la reseña que no he leído casi ninguna historia que tenga lugar en el continente asiático y mucho menos en ese ambiente de lujo y ostentación por lo que me ha encantado, tanto por ver cómo se comportan esas adineradas familias como por los debates morales que plantea.
Y es que este libro no es exactamente una historia de amor porque, cuando este da comienzo, ya nos encontramos con una pareja que lleva dos años de relación. Por lo tanto, se centrará más bien en las dificultades que ambos deberán sortear en ese nuevo mundo que se presenta ante Rachel y que nos hará dudar en muchas ocasiones si triunfará el amor o si finalmente será el poder el que se lleve la palma.
Por lo tanto, es un libro que me ha gustado mucho y que se ha convertido en una de mis mejores lecturas de las últimas semanas. Creo que lo tiene todo: la ambientación, la historia de amor, la lucha entre los sentimientos y el poder y hasta el continuo toque de humor por lo que sí, es un libro que os recomiendo y que a mí me encantó.
En definitiva, Locos, ricos y asiáticos es un libro que me ha encantado tanto por el mundo de lujo y ostentación que presenta como por las trabas que deberán ir sorteando unos protagonistas cuyo único deseo es vivir y disfrutar de su bonita historia de amor.
Gracias a la editorial por el envío del ejemplar.














