Editorial: Suma
Nº de páginas: 392
Precio: 19´90€
Tomo: Autoconclusivo
En 1946 Vera Frankel y su amiga Edith Ban llegan a Nápoles. Son refugiadas húngaras que consiguieron escapar de un tren con dirección a Auschwitz y pasaron el resto de la guerra escondidas en una granja austriaca. Ahora, las dos jóvenes confían en hallar un hogar y un poco de paz en Italia. Armada únicamente con la carta de recomendación de un amable oficial, Vera logra encontrar trabajo en la embajada estadounidense, donde se enamora del capitán Anton Wight.
Sin embargo, al igual que Vera y Edith, Anton también lucha por superar las consecuencias personales de la guerra. Cuando desaparece repentinamente, Vera se verá obligada a volver a empezar de cero y a reconstruir su vida en América, dejando de nuevo atrás sus terribles pérdidas...
Opinión personal:
Este libro me llamaba mucho la atención aunque reconozco que últimamente estoy un poco saturada con los libros ambientados en la Segunda Guerra Mundial pero, ¿qué le voy a hacer? Es una temática que me llama mucho y no creo que este sea el último que lea a corto plazo porque hay otros cuantos a los que ya le tengo echado el ojo.
Edith y Vera son dos grandes amigas que se han criado como hermanas, pues han nacido en el mismo hospital y con solo tres días de diferencia. Sus vidas han estado tan ligadas siempre que hasta en el momento más crucial para ellas, corrieron la misma suerte. Y es que, mientras tanto ellas como sus madres iban camino a Auschwitz, las chicas consiguen saltar del tren y empezar una nueva vida.
Ninguna de ellas conseguirá olvidar ese episodio, principalmente Vera, quién se siente terriblemente culpable por haber seguido adelante dejando a su madre atrás y frente a un destino mortal. Su único apoyo será Edith, algo que las unirá, si cabe, todavía más y Vera ejercerá una enorme sobreprotección con Edith, quién es bastante más alocada que ella.
Tiempo después, Vera encontrará trabajo y su jefe será el capitán Anton Wight. Él es un hombre culto, inteligente, adinerado y con la capacidad de comprender muy bien a nuestra protagonista. No será difícil que entre ellos surja la chispa pero, cuando todo parece perfecto, él le desvela un secreto de su vida que terminará con Anton huyendo del lugar y dejando a Vera desolada. Será, entonces, el momento de iniciar, una vez más, una nueva vida junto a Edith.
Vera es un personaje que me ha gustado mucho. Es una gran luchadora, una superviviente que no dejará de trabajar y trabajar para tener el futuro que la guerra le ha robado. También es una mujer muy inteligente, que carga a sus espaldas un terrible dolor y un enorme sentimiento de culpabilidad. Es cauta, valiente, pero a la vez siempre con pies de plomo y es por ello que siempre estará tratando de proteger a Edith, algo que me ha causado cierta ternura pero que también me ha incomodado por momentos porque creo que le corta demasiado las alas a su gran amiga.
Edith es una locuela soñadora que ha tenido una vida tanto o más complicada que su amiga pero que afronta las cosas de otra manera. Pese al dolor que arrastra, da la sensación de que ella ha conseguido pasar página. Y es que no solo ha perdido a su madre y a su hogar, sino también a su gran amor. Ella tiene muy idealizada las relaciones de pareja y es por ello que se fía enseguida de los hombres, lo que le causará un gran problema porque se cree todo lo que le dicen a pies juntillas. Sueña con ser una gran diseñadora y esa es su principal meta en la vida.
Aunque es un libro centrado en la Segunda Guerra Mundial, se basa más bien en el después, en qué sucede una vez terminada la gran tragedia. Los campos de concentración ya son historia pero el dolor que asola a la población no. Todos ellos albergan miedos, viven situaciones de hambruna y deben sacar fuerzas de donde sea para sacar adelante a sus familias. En el caso de nuestras protagonistas, no solo tendrán que iniciar sus carreras profesionales partiendo de cero, sino que deben hacerlo sin sus padres y en un nuevo lugar, lo que las lleva a recorrer diferentes países.
El libro me ha parecido muy interesante y se lee en nada de tiempo. Cuenta con cerca de cuatrocientas páginas y, si tuviese que ponerle un pero, tal vez sería la longitud de los capítulos porque hay alguno que se me ha hecho demasiado largo. Aún así, esto no es algo que dificulte la lectura ni que resulte excesivamente molesto pero, a mi parecer, si los capítulos fuesen un poco más cortos se dinamizaría más el trayecto hasta el final.
Se trata de un libro en el que hay un poco de todo. Dolor, mucho dolor, miedo, incertitumbre, superación. Es la lucha de dos mujeres en un mundo de hombres en el que no les ponían las cosas demasiado fáciles pues, en muchos aspectos, todavía tenían que depender de un varón que las respaldara. Pero también hay tiempo para los reencuentros y para el amor pues, en medio de todo ese dolor, por la vida de nuestras protagonistas pasarán diferentes hombres que las marcarán de distintas maneras.
Además de que la trama me ha parecido muy entretenida y hay algunas cosas bastante previsibles, debo reconocer que me ha sorprendido mucho en ciertos momentos, especialmente hacia el final y eso es algo que he valorado muy positivamente. Cuando parece que ya está el pescado totalmente vendido, sucede algo que me ha dejado con la boca totalmente abierta y que lo pone todo patas arriba.
No puedo negar que sea un libro que me ha gustado de principio a fin. Tampoco puedo decir que me parezca excesivamente innovador pero me ha conquistado desde la primera página y me ha enamorado hasta su desenlace. Los personajes son potentes, la historia tiene enganche y considero que, en general, merece la pena.
En definitiva, La luz después de la guerra es un libro que me gustó mucho, no solo por sus excelentes protagonistas, tan distintas entre sí y tan maravillosas, sino también por una trama adictiva que, mezclando lucha y dolor, consigue conquistarnos desde la primera página.
Gracias a la editorial por el envío del ejemplar.