Editorial: Esencia
Nº de páginas: 480
Precio: 15´90€
Tomo: Autoconclusivo
Tony Ferrasa es un guapo, adinerado y exitoso compositor de música puertorriqueño. No hay mujer que se le resista y que olvide con facilidad su mirada verde y leonina.
Ruth es una joven que con apenas veinte años tuvo que hacerse cargo de su hermana recién nacida y de un hermano delincuente. Cuando parece que por fin consigue encauzar su vida, se queda embarazada y su pareja acaba abandonándola.
Para sacar adelante a su familia acepta cualquier trabajo digno que se le presente, por lo que Tony y Ruth acaban conociéndose en una fiesta en la que ella sirve como camarera. A partir de entonces, como el destino es tan caprichoso, se encuentran en diversas ocasiones, y a pesar del interés que él le demuestra, ella se mantiene fría e indiferente.
Poco a poco ambos se van enganchando a una no-relación que acaba por desvelarles que lo que sienten el uno por el otro es mucho más intenso de lo que están dispuestos a admitir. Intentan alejarse, pero cuanto más empeño ponen en ello, menos lo consiguen y más fuerte se hace la atracción.
Opinión personal:
Megan Maxwell es, sin duda, una de mis autoras favoritas. De todos los libros que he leído de ella hasta el momento, no ha habido ni uno solo que me haya resultado pesado y supongo que estaréis de acuerdo conmigo en que es maravilloso comenzar un libro con la confianza de que lo vas a disfrutar.
Ruth es una chica joven que ha tenido que reinventarse a sí misma en numerosas ocasiones a lo largo de su vida. Tras el fallecimiento de sus padres, ha tenido que hacerse cargo de su hermana pequeña, la cual sufre continuos problemas de salud. Poco tiempo después, comienza una tormentosa relación con Julio César, un hombre metido en asuntos de lo más turbios y que trata de llevarla por el mal camino aprovechándose de sus desgracias.
Cuando por fin decide dar por terminada su relación con Julio César, descubre que está embarazada de dos niños y a partir de ese momento su prioridad será protegerlos de las garras de su padre y trabajar de sol a sol para darles una buena vida.
Megan Maxwell es, sin duda, una de mis autoras favoritas. De todos los libros que he leído de ella hasta el momento, no ha habido ni uno solo que me haya resultado pesado y supongo que estaréis de acuerdo conmigo en que es maravilloso comenzar un libro con la confianza de que lo vas a disfrutar.
Ruth es una chica joven que ha tenido que reinventarse a sí misma en numerosas ocasiones a lo largo de su vida. Tras el fallecimiento de sus padres, ha tenido que hacerse cargo de su hermana pequeña, la cual sufre continuos problemas de salud. Poco tiempo después, comienza una tormentosa relación con Julio César, un hombre metido en asuntos de lo más turbios y que trata de llevarla por el mal camino aprovechándose de sus desgracias.
Cuando por fin decide dar por terminada su relación con Julio César, descubre que está embarazada de dos niños y a partir de ese momento su prioridad será protegerlos de las garras de su padre y trabajar de sol a sol para darles una buena vida.
Será así como conozca a Tony Ferrasa, un compositor muy conocido que se codea con todo tipo de celebrities. A sus cuarenta años, todavía no ha encontrado el amor y, cuando Ruth se cruza en su camino, comenzará a mantener relaciones esporádicas con ella y pronto sus sentimientos irán a más.
Ruth es una protagonista que me ha gustado pero no he visto en ella el fuerte carácter que suelen tener las protagonistas creadas por Megan Maxwell y que a mí tanto me gustan. Es una madraza, una mujer trabajadora y responsable que se desvive por sus hijos. Aunque ha dado por terminada prácticamente toda su vida social, es una mujer abierta, no es la típica chica que apenas mantiene relaciones sexuales. Ese descaro de ella me ha gustado mucho porque nos deja ver como el tener hijos y ser una buena madre no significa descuidar su propia vida.
Tony Ferrasa es un protagonista que me ha encantado. Es un romántico empedernido, un buenazo. Trata a Ruth con total mimo desde el principio, se entrega a la relación, la protege y acepta sus normas. Me ha gustado mucho cómo afronta las dificultades que se le presentan, es un hombre maduro, responsable, que no teme a nada.
David y Manuel son los mejores amigos de Ruth. Para ella son su familia ya que, cuando esta huía del padre de sus hijos, ellos se cruzaron en su camino y se volcaron desde el primer instante en la crianza de los pequeños. Me ha encantado tanto la relación de amistad que mantienen con Ruth como su propia relación de pareja. Son dos hombres absolutamente adorables y, sobre todo con David, me he reído mucho.
Jenny es la hermana pequeña de Ruth pero es como una madre para ella. Se ha encargado de su crianza desde pequeña y su relación es de adoración mutua. Es una niña adorable, con la que me he reído en infinidad de ocasiones y es, sin duda, uno de los mejores personajes del libro tanto por su sentido del humor como por su ternura e inteligencia.
Si algo caracteriza a este libro es la existencia de personajes secundarios absolutamente adorables. Podemos encontrarnos desde Adán y Brian, los dos hijos de Ruth, hasta Omar, Tifany, Anselmo, Linda, George... pasando por Yanira, a la que muchos de vosotros conoceréis por la bilogía Adivina quién soy.
Ruth es una protagonista que me ha gustado pero no he visto en ella el fuerte carácter que suelen tener las protagonistas creadas por Megan Maxwell y que a mí tanto me gustan. Es una madraza, una mujer trabajadora y responsable que se desvive por sus hijos. Aunque ha dado por terminada prácticamente toda su vida social, es una mujer abierta, no es la típica chica que apenas mantiene relaciones sexuales. Ese descaro de ella me ha gustado mucho porque nos deja ver como el tener hijos y ser una buena madre no significa descuidar su propia vida.
Tony Ferrasa es un protagonista que me ha encantado. Es un romántico empedernido, un buenazo. Trata a Ruth con total mimo desde el principio, se entrega a la relación, la protege y acepta sus normas. Me ha gustado mucho cómo afronta las dificultades que se le presentan, es un hombre maduro, responsable, que no teme a nada.
David y Manuel son los mejores amigos de Ruth. Para ella son su familia ya que, cuando esta huía del padre de sus hijos, ellos se cruzaron en su camino y se volcaron desde el primer instante en la crianza de los pequeños. Me ha encantado tanto la relación de amistad que mantienen con Ruth como su propia relación de pareja. Son dos hombres absolutamente adorables y, sobre todo con David, me he reído mucho.
Jenny es la hermana pequeña de Ruth pero es como una madre para ella. Se ha encargado de su crianza desde pequeña y su relación es de adoración mutua. Es una niña adorable, con la que me he reído en infinidad de ocasiones y es, sin duda, uno de los mejores personajes del libro tanto por su sentido del humor como por su ternura e inteligencia.
Si algo caracteriza a este libro es la existencia de personajes secundarios absolutamente adorables. Podemos encontrarnos desde Adán y Brian, los dos hijos de Ruth, hasta Omar, Tifany, Anselmo, Linda, George... pasando por Yanira, a la que muchos de vosotros conoceréis por la bilogía Adivina quién soy.
El libro cuenta con cerca de quinientas páginas pero, pese a ello, no se hace pesado en ningún momento. Es una historia que engancha mucho, con la música como eje central de la historia y para mí ha sido algo así como una oda a la amistad aún por encima de la relación de los propios protagonistas.
Me ha gustado mucho que los protagonistas ya sean dos personas adultas, de treinta y cuarenta años, personas maduras que lo que buscan es estabilidad en sus vidas. Esto ha contribuido a que veamos una relación mucho más sana y madura que otras que nos hemos encontrado últimamente en las que los tira y afloja son constantes.
Otro aspecto que me ha gustado de la historia es que, aunque en un principio se centra totalmente en la historia de amor entre Ruth y Tony, hacia el final del libro cobra una gran importancia la no relación entre Omar y Tifany, lo cual ayuda a agilizar el ritmo del libro.
Tengo que decir que, según he comenzado la lectura, me he arrepentido un poco de leer este libro porque me he dado cuenta de que Yanira y Dylan, dos de los personajes secundarios de esta historia, son los protagonistas de la bilogía de Megan Maxwell Adivina quién soy, bilogía que tengo en casa desde hace tiempo y que, de saber que este libro contaba con sus protagonistas como personajes secundarios, habría antepuesto su lectura a esta porque de este modo siento que he chafado un poco la historia que todavía tengo por leer.
Sacando este pequeño pero, no puedo decir que este sea el mejor libro de Megan Maxwell que he leído hasta el momento pero tampoco puede decirse que me haya defraudado. Es una historia con la que he disfrutado, con la que me he reído debido a que la autora no pierde su esencia y es por ello que nos cautiva una vez más con una bonita historia de amor.
En definitiva, Sígueme la corriente es un libro en la misma línea que todos los demás de la autora, con unos personajes tanto protagonistas como secundarios adorables y una trama sencilla que nos cautivará de principio a fin. Recomendable para los amantes de las buenas historias de amor.
Me ha gustado mucho que los protagonistas ya sean dos personas adultas, de treinta y cuarenta años, personas maduras que lo que buscan es estabilidad en sus vidas. Esto ha contribuido a que veamos una relación mucho más sana y madura que otras que nos hemos encontrado últimamente en las que los tira y afloja son constantes.
Otro aspecto que me ha gustado de la historia es que, aunque en un principio se centra totalmente en la historia de amor entre Ruth y Tony, hacia el final del libro cobra una gran importancia la no relación entre Omar y Tifany, lo cual ayuda a agilizar el ritmo del libro.
Tengo que decir que, según he comenzado la lectura, me he arrepentido un poco de leer este libro porque me he dado cuenta de que Yanira y Dylan, dos de los personajes secundarios de esta historia, son los protagonistas de la bilogía de Megan Maxwell Adivina quién soy, bilogía que tengo en casa desde hace tiempo y que, de saber que este libro contaba con sus protagonistas como personajes secundarios, habría antepuesto su lectura a esta porque de este modo siento que he chafado un poco la historia que todavía tengo por leer.
Sacando este pequeño pero, no puedo decir que este sea el mejor libro de Megan Maxwell que he leído hasta el momento pero tampoco puede decirse que me haya defraudado. Es una historia con la que he disfrutado, con la que me he reído debido a que la autora no pierde su esencia y es por ello que nos cautiva una vez más con una bonita historia de amor.
En definitiva, Sígueme la corriente es un libro en la misma línea que todos los demás de la autora, con unos personajes tanto protagonistas como secundarios adorables y una trama sencilla que nos cautivará de principio a fin. Recomendable para los amantes de las buenas historias de amor.
Gracias a la editorial por el envío del ejemplar.






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