Editorial: Montena
Nº de páginas: 248
Precio: 19´90€
Tomo: Autoconclusivo
Alguien quiere morir. Ya no es joven, y se pregunta para qué otro día más, por muy privilegiada, divertida y amable que aún sea su vida. Alguien quiere amar. No sabe con certeza si le corresponden, si sus sentimientos serán entendidos, si tiene siquiera derecho a expresarlos. Alguien viaja. Visita ciudades, playas, bares, fiestas exóticas, cabañas al borde del agua donde pasar la noche bebiendo y riendo. Alguien ilustra unos libros preciosos y alguien se ocupa de editarlos. Trabajan sin prisas, con admiración mutua, con cierta sensación decadente de existir en un mundo que desaparece. Alguien ha tenido un grave problema de salud, se levanta despacio, se tienta la ropa y decide aprovechar la segunda oportunidad. Alguien gusta, despierta deseo, está siempre de paso en la vida de los demás, sonríe, paga la cena. Alguien es el mejor amigo y la persona favorita de otro. Alguien quiere morir.
Opinión personal:
Llevaba queriendo leer a Ray Loriga mucho tiempo pero, para hacerlo, debía salirme bastante de mi zona de confort así que lo fui postergando años y años. Ahora, por fin, he podido descubrir su pluma.
Yorick es un hombre que no ha tenido una vida del todo satisfactoria, pues se ha quedado a medio camino en muchos aspectos. Sin embargo, en lo profesional, se siente bastante realizado, pues ha creado una pequeña editorial que le ha regalado algunos de sus mejores momentos.
Su gran apoyo, en los últimos años, ha sido su gran amigo Luiz. Sin embargo, este ha decidido poner fin a su vida, y es por ello que permanece en uno de los pocos lugares del mundo en el que puede hacer esto de forma legal. Yorick decidirá estar a su lado una vez más, por lo que viajará junto a él.
Será así cómo ambos amigos inicien una conversación que les llevará a la reflexión constante. Y es que Luiz no se siente enfermo ni mucho menos, simplemente prefiere morir de manera "cómoda" ahora mismo que muchos años después cuando la vida ya no tenga nada más que aportarle. Y, en medio de todo eso y cuando Yorick tiene que alejarse de él durante una temporada, será cuando más pueda reflexionar sobre ese vínculo que les une.
Yorick me ha parecido un personaje sensacional. Da la impresión de que vive la vida con desgana, pues no ha conseguido grandes éxitos y eso tampoco le atormenta. Ha perdido a personas importantes y parece que incluso habla de ello con indiferencia. Ha estado a punto de morir pero tampoco esto le causa ningún tipo de desasosiego. Pero hay dos cosas que de verdad le duelen, que la mujer a la que ama no tenga sentimientos recíprocos por él y Luiz, el gran amigo alrededor del cual ha construido su vida.
Luiz me ha parecido otro gran personaje porque nunca sabes qué esperar de él. Vemos la absoluta devoción que Yorick siente por él pero puede ser que, por momentos, echemos en falta algo de reciprocidad. Él parece tenerlo todo, pues tiene un físico impecable y es capaz de conquistar hasta a la mujer más impresionante del mundo pero, aún así, no desea vivir.
Alma es el otro gran personaje de la novela. La editorial de Yorick sobrevive, en gran parte, gracias a ella, pues es una excelente ilustradora. Este siente una gran admiración por ella, por su profesionalidad y por su independencia, por lo que mantienen una amistad bastante estrecha.
Para mí este libro es, de principio a fin, una invitación a la reflexión. Y es que uno de los temas principales que trata es la amistad, cómo uno puede dar mucho y el otro no tanto pero, aún así, no tiene por qué dejar de ser grande igualmente. También seremos partícipes de la admiración que Yorick siente por Luiz, algo que para algunos puede ser, incluso, excesiva, pero ahí entra la reflexión de cada uno.
Y el otro tema que se trata es el paso del tiempo, cómo vamos envejeciendo y a veces sintiendo que ya poco nos queda por hacer en la vida. Me ha interesado mucho cómo lo enfoca el autor porque vivimos en una sociedad en la que parece que, una vez que alcanzas la madurez, ya no tienes mucho más que aportar al mundo, y eso hace que te sientas un ser inservible que ya ha vivido todo lo que tenía que vivir.
Es un libro que hay que leer con los cinco sentidos puestos porque, si no, te pierdes por completo. Como os decía, todo es una reflexión constante y es muy importante ver cómo se va forjando la amistad entre los amigos, cómo Yorick ha ido construyendo su vida y su forma de ver algunos aspectos como la familia o el trabajo para entenderlo un poco más. Si te despistas un par de páginas, ya estás perdiendo información.
Se trata de un libro que a mí me resultó muy interesante precisamente por ese acto de reflexión que debemos hacer desde el principio. Además, tiene un ligero toque de humor constante que te acercará todavía más a los personajes, a los que todo parece darles igual.
Aunque me ha resultado muy entretenido en su mayor parte, reconozco que por momentos me he sentido un poco estancada, como si le faltara un poco de ritmo. Aún así, esto se compensa bien porque enseguida encuentras un motivo para seguir leyendo.
Se trata de un libro de cerca de 250 páginas que, como podéis imaginar, se lee en un suspiro, pues la letra es, además, grande. Está dividido en diez capítulos muy extensos que no se hacen tan largos debido a la brevedad de la novela, pero que a mí me han sorprendido por su extensión.
Por lo tanto, no puedo considerar mi primera toma de contacto con el autor excelente porque me ha faltado algo para disfrutarlo al 100% pero sí que me ha gustado y la recomendaría, pues me parece una historia innovadora, que consigue sorprender debido a que no tienes ni idea en ningún momento qué derroteros va a seguir.
En definitiva, Cualquier verano es un final es un libro que me ha gustado debido a que es una invitación constante a la reflexión, en el cual me ha faltado un poco más de ritmo pero que vale mucho la pena por los temas tan interesantes que trata.