Agnes, una muchacha peculiar que parece no rendir cuentas a nadie y que es capaz de crear misteriosos remedios con sencillas combinaciones de plantas, es la comidilla de Stratford, un pequeño pueblo de Inglaterra. Cuando conoce a un joven preceptor de latín igual de extraordinario que ella, se da cuenta enseguida de que están llamados a formar una familia. Pero su matrimonio se verá puesto a prueba, primero por sus parientes y después por una inesperada desgracia.
Uno de los elementos que más me han gustado de este libro es la manera en la que se tratan las relaciones familiares. Comprobaremos que estas no siempre son sencillas y, aunque haya amor, a veces las personas toman decisiones que pueden ser egoístas. Nos adentraremos en la relación de Agnes con su esposo, pero también en la de esta con su hermano, la cual me ha encantado, así como con sus suegros. Me ha impactado cómo estos pasaron a ser personajes clave en su vida pese a las diferencias existentes entre ellos y, sobre todo, me ha calado hondo la relación de Agnes con su suegra en el momento de la muerte de Hamnet.
Supongo que no seré la única que ha leído el libro esperando continuamente la muerte del niño. Es el elemento clave de la trama y a mí me daba miedo cómo pudiera afrontarlo. El fallecimiento de un menor siempre impacta pero, si además se trata de un personaje adorable al que le coges cariño, esto se vuelve todavía más complicado. He de reconocer que en el momento de su muerte sentí algo de ansiedad, pues me dolió en el alma cómo se produce todo, la generosidad del pequeño y la fortaleza de la madre, sacando fuerzas de donde no las tenía para afrontar una de las situaciones más duras que puede vivir un ser humano. Es el único momento en el que veremos flaquear a Agnes y la verdad es que me ha impactado mucho.
Se trata de un libro de unas 340 páginas que se lee bastante rápido aunque, para ser tan cortito, esperaba que me llevara menos tiempo. En mi caso creo que esta lentitud se ha debido a que es una historia que necesitas saborear muy bien, pues es dura e impactante y deseas no perderte nada. La trama se divide en dos partes, teniendo lugar una de ellas antes de la muerte de Hamnet y la otra, bastante más breve, después de su fallecimiento.
He amado por completo este libro, pero sin llegar a ser de esas historias que devoras y que, según vas leyendo, sientes que tienes una obra de arte en tus manos. No, en mi caso lo he leído con bastante tranquilidad y sin ser consciente de la magnitud de lo que estaba leyendo y no fue hasta que lo terminé que me quedé con una sensación extraña y que me hizo darme cuenta, por fin, de que lo que había leído era una auténtica barbaridad.
Por lo tanto, puedo decir que a veces hay que obligarse a salir de la zona de confort y que un libro sea muy aclamado, no siempre tiene que significar que las expectativas vayan a jugarte una mala pasada. Tan pronto me lo terminé, yo me puse a indagar un poco en la vida de esta familia porque os aseguro que me dejó con muchas ganas de saber más cosas sobre ellos.
Así que, si os estáis planteando darle una oportunidad a este libro, yo os recomiendo que lo hagáis, sin importar que no sea lo que soléis leer. A mí me ha parecido una historia muy dura, pero de esas que te dejan marcada para siempre, una historia de la cual me va a costar olvidarme y que me deja con muchas ganas de seguir leyendo a la autora.
En definitiva, Hamnet es un libro que me ha gustado muchísimo, no tanto porque me haya parecido una historia adictiva, si no porque goza de una enorme calidad literaria y consigue envolverte de una manera potente, rompiéndote por dentro pero, a la vez, dejándote con la satisfacción de saber que acabas de leer una verdadera obra de arte.


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