En 1992, las facciones francocanadienses reavivan la lucha para obtener la independencia de Quebec, y la bella y salvaje Veronique Fortin, hija de un radical separatista condenado por el secuestro y asesinato de un prominente político en 1970, ha abrazado la causa de su padre. Así que es la más sorprendida al enamorarse de James Phénix, un periodista de descendencia francocanadiense que se opone al separatismo de Quebec. Su historia de amor es tan apasionada como turbulenta, mientras se debaten en una lucha constante entre el amor y la moral.
Al mismo tiempo, la hermana mayor de James, Elodie Phénix, una de las huérfanas de Duplessis, se involucra en una coalición que reclama justicia e indemnizaciones por el sufrimiento vivido en los años 50, cuando los orfanatos de Quebec fueron convertidos en hospitales psiquiátricos; un atroz acto político del primer ministro de Canadá, Maurice Duplessis, que afectó a 5.000 niños.
Veronique es la única persona en la que Elodie puede confiar mientras lucha por que se haga justicia y revive el trauma que sufrió; mientras que Elodie se convierte en una hermana para Veronique, que sigue con la lucha por el legado de su familia.
Veronique ha pasado toda su niñez alejada de su padre, pues este es un separatista que secuestró a un hombre y terminó con su vida por su ideología política. Él solamente ha formado parte de sus años más dulces a través de las esporádicas visitas que realizaba a la cárcel en ocasiones especiales por lo que solo conoce la vida con su madre y, ahora que él va a salir de prisión, no tiene ni idea de cómo va a ser su día a día con un nuevo miembro en la familia.
Iremos creciendo poco a poco con Veronique y veremos así cómo entra a formar parte de su vida James, un hombre con ideologías políticas totalmente opuestas a la suya y quién no entiende cómo su padre (y ahora suegro) ha podido cometer un crimen de tal magnitud sin dar ni una sola muestra de arrepentimiento. Esto causará más de un problema en la pareja pero es que además a James le cuesta mucho aceptar la forma en la que Veronique se gana la vida.
Por otro lado, conoceremos también a Elodie, la hermana de James, la cual le lleva varios años. Esta chica ha tenido un pasado atroz, pues fue dada en adopción y el orfanato al que fue llevada se convirtió en un psiquiátrico debido a una decisión política, haciendo que tanto Elodie como todos los demás niños recibieran todo tipo de abusos y fueran tratados como enfermos mentales. Esto es algo que le pesa todavía mucho a Elodie, ya que es algo que le ha dejado unas secuelas terribles.
Todos los personajes me han parecido muy interesantes, principalmente Leo, el padre de Veronique ya que tiene una historia tan interesante como dura de escuchar. Y James tampoco ha estado mal pero reconozco que me habría gustado conocerlo un poco más. Creo que, en general, tanto el entorno de Veronique como el de James son brillantes a la hora de disfrutar del libro.
La historia tiene un poquito de todo. La trama principal es, lógicamente, la relacionada con la ideología política de los personajes, cómo ambas posturas están enfrentadas y ninguna de ellas es capaz de ceder. Me ha parecido muy interesante la forma en que se ofrecen ambos puntos de vista y, al menos a mí, que no sabía prácticamente nada sobre el conflicto, me sirvió para aprender sobre él.
También me encantó la manera en que se encadenan las dos historias, la de Elodie y la de Veronique, ya que ambas han sido víctimas de otros y creo que la conexión entre ellas es alucinante. Son dos mujeres fuertes, con mucho peso a sus espaldas y creo que, cada una dentro de su problemática, tiene mucho que ofrecer a la trama.
Este libro es una segunda parte que se puede leer de forma totalmente independiente del anterior. Yo, de hecho, no lo he leído y no he tenido ninguna problemática a la hora de entender este, de hecho, lo disfruté un montón. Aún así, reconozco que me quedé con ganas de leer el anterior porque abarca la historia de Elodie en su niñez y es un personaje que me conquistó tanto que creo que merece la pena conocerlo.
Por lo tanto, puedo deciros que es un libro con el cual no llevaba las expectativas demasiado altas pero que terminó por encantarme. Me daba un poco de miedo que el conflicto político se me hiciese demasiado denso y no terminase de entender del todo cada una de las posturas pero lo cierto es que aparece todo perfectamente explicado y nos permite disfrutar de la historia a la perfección.
En definitiva, La hija olvidada es un libro que me gustó mucho más de lo esperado ya que cuenta con unos personajes muy potentes y la historia resulta de lo más interesante, ofreciéndonos el relato de la dura vida de las protagonistas a la vez que se nos mete de lleno en el conflicto político. Una historia con la que disfrutar y aprender.
















