Editorial: Planeta
Nº de páginas: 488
Precio: 18´90€
Tomo: Autoconclusivo
Cuando Tom y Jen, dos corazones solitarios, se conocen gracias a un misterioso correo electrónico, no saben que su Cupido particular es un robot.
Jen se pasa el día hablando con Aiden, una inteligencia artificial a quien está ayudando a actuar de forma más humana.
Tom es un divorciado de Londres que persigue su sueño de ser escritor tras vender su agencia de publicidad. Ama su nueva vida, pero sigue buscando a la mujer de sus sueños.
¿Puede un robot descubrir la inteligencia emocional y ayudar a Jen a encontrar el amor verdadero?
Opinión personal:
Llevaba unas cuantas lecturas que no me estaban convenciendo así que, antes de entrar en crisis lectora y pese a tener previsto leer este libro más de cara al verano, tuve que ponerme inmediatamente con él porque necesitaba algo fresco que me atrapase de verdad. La historia parecía de esas que te sacan unas risas y que además te permiten enamorarte a la vez que los protagonistas.
En el mundo que nos presenta el autor, la tecnología tiene un peso cada vez más importante. Tanto es así que Jen, nuestra protagonista, tiene como compañero de trabajo a una máquina dominada por la inteligencia artificial (no sé si esto estará bien dicho así porque no tengo ni la más remota idea de todo este mundo). Ella en realidad se dedica a escribir artículos en una revista pero este nuevo empleo es como una nueva experiencia para ella en su carrera.
Jen se pasa sus días charlando con Aiden, que así se llama la máquina, sobre películas y demás temas de su interés y eso le sirve de distracción para el complicado momento personal que está viviendo ya que su novio de los dos últimos años, Matt, ha terminado con ella de forma totalmente inesperada.
Por otro lado tenemos a Tom, un publicista adinerado pero que ha decidido dejarlo todo atrás para empezar de cero y tratar de conseguir su sueño de escribir una novela. Pese a que ambos viven en continentes diferentes, algo hará que Tom y Jen terminen por encontrarse y surja entre ellos una química mágica. Sin embargo, todavía no está todo dicho ya que la tecnología tiene la última palabra.
Jen es un personaje que no ha estado nada mal aunque no es la típica protagonista que te atrapa desde el minuto uno. Me ha parecido un tanto dramática en ocasiones y eso me ha permitido echarme unas risas con ella. La verdad es que es una chica un tanto alocada y sin miedo a nada ya que, pese a que parece que pronto se hunde en un vaso de agua, a continuación es capaz de sacar toda su valentía y luchar contra todo y contra todos.
Tom también ha conseguido conquistarme bastante. Como os decía, es un escritor frustrado que apenas encuentra nada de su vida en su sitio. Tiene un hijo un tanto peculiar, ha decidido vender su millonaria empresa y no tiene ni idea de por donde tirar con su novela. Su mejor compañera es una conejita a la que adora y será quién tendrá que soportar todos sus lamentos.
El inicio del libro me ha resultado cuanto menos extraño. Me encontraba todo el rato con Aiden y Aisling y no tenía ni idea de quienes eran. Mi mente retorcida no asimilaba que se tratase simplemente de inteligencia artificial y me costó mucho acostumbrarme a que, los que podrían calificarse en cierta manera de protagonistas de esta historia fuesen máquinas.
Según va avanzando la novela te vas acostumbrando a ello y parece que todo recupera un poco la normalidad y ya no son más que dos personas de carne y hueso que se sienten atraídas y en cuyas vidas la inteligencia artificial tiene un peso importante. No es que me haya fascinado el asunto pero bueno, me ha aportado una lectura diferente, nunca había leído nada similar y es por ello que agradezco que todavía haya novelas que consigan sorprenderme.
La verdad es que el libro avanza a buen ritmo y están pasando cosas constantemente por lo que, pese a contar con casi quinientas páginas, es un libro que conseguí leer en dos días. A mí me ha enganchado un montón aunque debo decir que esto no sucedió hasta bien alcanzadas las cien primeras páginas porque, como os decía, al principio me resultaba todo demasiado extraño. A partir de ahí sí que ya conseguí engancharme y el libro voló de mis manos. Los capítulos son muchos y muy cortitos y la novela está dividida en nueve partes.
Sin embargo, pese a que pueda parecer una simple historia de amor dominada por la inteligencia artificial, resulta mucho más que eso ya que sucede algo realmente asombroso que nos tendrá desde la mitad del libro dando vueltas de un lado a otro y a los protagonistas a un paso del colapso. Creo que he llegado a sentirme más agobiada por ello incluso que los propios personajes ya que todo cobra una dimensión alucinante que ha conseguido sorprenderme por completo.
Por lo tanto, no me ha parecido un libro maravilloso pero sí sorprendente. No sé si cualquier amante de la lectura romántica podría disfrutarlo porque ya os digo que es muy diferente de lo leído hasta el momento y que tiene tintes surrealistas pero supongo que son cosas que, debido al cada vez mayor impacto de la tecnología en la sociedad podría suceder dentro de no mucho tiempo.
En definitiva, Amor a primera vista, llama al oculista es uno de los libros más locos que he leído hasta el momento, un libro en el cual la vida de los protagonistas está controlada por la inteligencia artificial y que, pese a los tejemanejes de la tecnología, tiene como trasfondo una interesante historia de amor.
Gracias a la editorial por el envío del ejemplar.















